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GEOGRAFÍA DE LA POBLACIÓN
(DEMOGRAFÍA)
·Las
Fuentes demográficas.
·El
crecimiento de la población:
1-crecimiento natural o vegetativo.
Natalidad y mortalidad.
2-Los movimientos espaciales. Las
migraciones interiores y exteriores.
·Estructura
de la población española.
1-Estructura por edades y sexo. Las
pirámides de población.
2-Estructura económica de la población
3-Estructura por nivel de instrucción.
·Distribución
de la población española. Densidad de población.
GEOGRAFÍA DE LA POBLACIÓN.
LAS FUENTES DEMOGRÁFICAS
La Geografía
de la población se relaciona con la Demografía, término que etimológicamente
significa tratado (grafos) de la población (demos). Esta disciplina se ocupa
del estudio de la población a partir del análisis y la interpretación de
fuentes demográficas. Estudia cuantitativamente la población y los cambios
que estas sufren debido a nacimientos, defunciones y migraciones,
clasificando a los habitantes de una determinada área geográfica. La
demografía se sirve de otras disciplinas fundamentalmente de la estadística.
Se trata de una ciencia social, con carácter interdisciplinar ya que
relaciona los datos cuantitativos con otras ciencias como la economía, la
historia, la sociología, la Geografía Física, etc.
La
Geografía de la Población debe orientarse a describir y comprender la
sociedad a través del estudio de las relaciones entre población y espacio.
Para conocer las características de la población de
cualquier lugar es necesario recurrir a
fuentes demográficas. Históricamente los Estados han sido
los primeros interesados en elaborar recuentos de población con fines
fiscales y militares. En el caso de España se pueden establecer los
siguientes tipos de fuentes: censos, padrones, registro civil y estadísticas
varias.
El organismo encargado de recoger, elaborar,
analizar y publicar las estadísticas de población española es
el Instituto Nacional de Estadística
(I.N.E.) que desde su creación en 1945
continua con la labor iniciada por el Instituto Geográfico y Estadístico,
fundado en 1870.
LOS CENSOS.
Se entiende por Censo el recuento de la población de
un país en un momento dado, en el que se recopila, resume, valora, analiza y
publica los datos de carácter demográfico, cultural, económico y social de
todos los habitantes del país y de sus divisiones administrativas y
referidos a un periodo de tiempo concreto.
Hay que remontarse a 1482
para encontrar los primeros datos fidedignos referidos a la población de
Castilla. El recuento se hizo mediante los “ libros
de fuegos” y consistía en el recuento de los hogares y considerando
que en cada uno de ellos habitarían 4 personas.
El primer recuento fiable
se elaboró para todo el territorio español, excepto el País Vasco y
Baleares, en el denominado vecindario de Campoflorido (1712-1717) que tenía
un carácter fiscal por lo que no incluía a los que gozaban de exenciones.
A lo largo del siglo XVIII
se realizaron otros recuentos como fueron el
Catastro de Ensenada, el Censo de Aranda, el Censo de Floridablanca y el
Censo de Godoy.
A partir de 1857, estos recuentos fueron variando su
contenido e incorporando nuevas preguntas por lo que la información iba
siendo más completa y precisa.
Desde 1900 el censo se realiza cada 10 años y a
partir de 1981 los censos se elaboran en los años acabados en 1.
En los censos se distingue
entre población de hecho y de derecho.
Población de hecho
sería la suma de los residentes presentes y los transeúntes de un
municipio en el momento censal.
Población de derecho sería
la suma de los residentes presentes y ausentes en un determinado
municipio. Si durante la ausencia se encuentra en algún otro municipio del
territorio nacional será transeúnte en dicho municipio.
Actualmente el censo se ha convertido en una fuente
demográfica fiable y en un instrumento de planificación de la vida
económica, social, sanitaria, educativa, cultural y demográfica del país.
Las cuestiones fundamentales que abordan los censos
se pueden agrupar en los siguientes bloques informativos:
·Características
geográficas, particularmente el lugar y la situación de
residencia y el lugar de nacimiento. Estos datos han sido solicitados en la
totalidad de los censos. Con ellos se realiza la clasificación de los
habitantes en población de hecho (residentes, presentes y
transeúntes en un municipio) y población de derecho
(residentes, presentes y ausentes.
·Características
personales y relativas de la familia. Entre ellas están las
siguientes: sexo, estado civil, fecha de nacimiento, edad, nacionalidad...
Desde 1920 se introdujeron también cuestiones como el parentesco o relación
con la persona principal, lo que permitió conocer datos sobre las formas de
convivencia y la composición de las familias.
·Características
culturales. El primer censo que caracteriza a los habitantes por
su cultura o instrucción elemental fue el de 1860. Sólo en los más recientes
(a partir de 1950) figuran los estudios realizados por la población a partir
de los cuales se deriva el nivel de instrucción de los habitantes.
·Características
económicas. En los censos más
recientes la información sobre las características económicas incluye
cuestiones como la relación entre los habitantes y la actividad que
desempeñan, la rama de actividad económica, la profesión o la ocupación, la
situación profesional, la condición económica...
·Características
de la fecundidad. El interés por el conocimiento de la fecundidad
arranca del censo de 1920, aumentando posteriormente la información.
Actualmente los datos básicos se refieren a los años de celebración de los
matrimonios y a los hijos habidos por las mujeres casadas hasta el momento
de realizar el censo.
EL PADRÓN MUNICIPAL.
El padrón de habitantes es un
instrumento público y fehaciente a todos los efectos administrativos.
Contiene la relación de los habitantes en los términos municipales y alguna
de sus características. Censo y padrón representan ciertas coincidencias
pero también algunas diferencias significativas.
·El Censo es un
documento estadístico que refleja el estado de la población en un momento
determinado; el padrón es un documento
dinámico que debe actualizarse constantemente con los cambios de residencia
y los originados por matrimonio, nacimientos y defunciones.
·El Censo se hace cada 10 años y
el padrón cada 5. El padrón desde 1981 se
realiza los años terminados en 1 y en 6.
·Aunque los contenidos son comunes,
la información no es idéntica. Los cuestionarios censales son los mismos
para todo el país y tienen mayor amplitud que los del padrón.
·El Censo es secreto y sus datos
solo pueden publicarse de forma global; el Padrón es público y alguno de sus
resultados se ofrecen de manera individualizada.
·El Censo tiene un alcance nacional
y es realizado bajo la responsabilidad del Estado, mientras que
el Padrón lo realizan los Ayuntamientos,
dónde quedan depositados los cuestionarios.
EL REGISTRO CIVIL
Se establece en 1870 y empieza a funcionar de manera
sistemática desde 1875. En el registro civil se registran los matrimonios,
los nacimientos, las defunciones, los divorcios... Con esos datos el INE
elabora los libros de Movimiento Natural de la Población
ESTADÍSTICAS.
Son fuentes demográficas
puesto que en ellas se recogen datos referidos a los movimientos naturales
y espaciales de la población. Comienzan a realizarse en 1863, basándose en
los datos de los registros parroquiales.
Las estadísticas para el
estudio de las migraciones exteriores surgieron a finales del siglo XIX. El
análisis de los movimientos migratorios interiores no existía en España
antes de 1961 y actualmente se cuenta con los censos, las estadísticas de
las altas en los padrones municipales y la encuesta de migraciones
interiores.
Las encuestas ofrecen
información más detallada pero sobre muestras muy inferiores. Entre las más
utilizadas se encuentran los anuarios estadísticos del INE, la estadística
de variaciones residenciales y la encuesta de población activa (EPA)
I - LOS MOVIMIENTOS NATURALES DE LA POBLACIÓN.
El movimiento natural de una población es el
crecimiento o el decrecimiento de la población de un lugar por causas
naturales, es decir por el balance entre la mortalidad y la natalidad. El
crecimiento natural o vegetativo es la diferencia existente entre
los nacimientos y las muertes en un lugar determinado. Si los nacimientos
superan al nº de muertes producidas en un año, la población crecerá de forma
natural. Si por el contrario, el nº de muertos es superior al nº de
nacimientos, se perderá población.
1-LA NATALIDAD.
Es el nº de nacimientos producidos en un determinado
lugar en un año. La tasa bruta de natalidad se haya de la siguiente forma:
T.B.N. = Nº de nacimientos en un año
X 1000 / población total
El descenso de la natalidad
en España se inicia de forma lenta en la segunda mitad del siglo XIX,
siguiendo con retraso y de manera menos rotunda el movimiento a la baja
emprendido antes por los demás países de Europa occidental.
El país entra en el siglo
XX con una tasa de natalidad del 33,9 por mil. Esta tasa se irá
paulatinamente reduciendo hasta mediados de los años 50. En vísperas de la
Guerra Civil la tasa de natalidad en España era del 25,5 por mil y en 1939
había descendido hasta el 16,5 por mil.
Tras una pequeña
reanimación, las tasas de natalidad fueron bajando hasta el periodo
1956-1964 en el que la natalidad aumentó considerablemente por lo que
algunos denominan a este periodo como "baby
boom”.
Después se inicia una
tendencia a la baja que prosiguió, llegando las tasas a menos del 15 por mil
en 1981, en 1993 el 9,8 por mil y 9,9 por mil en el 2000. En 2006 la tasa de
natalidad era de 10,6 por mil
Los sucesivos periodos alternantes de ascensos y
descensos no pueden analizarse sin hacer referencia a los acontecimientos
históricos vividos en España a lo largo del siglo.
El primer escalón marcado de descenso hay que ponerlo
en relación con la Guerra Civil,
las bajas producidas y sobre todo con
fuerte salida de exiliados, lo que redujo considerablemente la
proporción de personas en edad de reproducirse
La recuperación de la
natalidad que sucede a todo conflicto bélico no pudo producirse en España,
pese a la política natalista del Régimen franquista, debido a la mala
situación económica de la posguerra y al
aislacionismo español (Periodo de Autarquía económica).
La recuperación posterior
coincide con la ruptura de la política autárquica y de aislacionismo y con
el inicio de una etapa de mayor prosperidad que motivó un aumento de la
nupcialidad, de la fecundidad y de la natalidad. Hacia
1955 España comienza a entrar en las instituciones
internacionales y se inicia una fase de desarrollo económico que
tiene bastante que ver con la ayuda de los EEUU, a cambio de bases –
Torrejón, Rota, Morón y Zaragoza- y con el desarrollo de algunos sectores
como el del Turismo.
Los descensos que se producen a partir de
1975 hay que relacionarlos con periodos de crisis
económica y con los cambios políticos y sociales que se producen en el país.
En las tasas de natalidad influyen factores muy
variados:
·Factores
demográficos. Se ha producido un descenso de la mortalidad
femenina en el parto o como consecuencia de éste, igualmente ha descendido
mucho la mortalidad infantil debido a las avances médicos y sanitarios, lo
que ha permitido que las mujeres en edad fértil sobrevivan a los partos y
haya aumentado el número de niños nacidos vivos.
·La
nupcialidad influye también en las tasas de natalidad. El retraso
en la edad de casarse o formar pareja estable reduce el periodo fecundo de
la mujer. La edad media a la que contraía matrimonio la mujer a principios
de siglo era de 24 años en la actualidad se ha retrasado hasta los 28 años
(o más) Entre 1955 y 1964 (periodo de baby boom) se produjeron más
matrimonios debido a la mejora económica por la que atraviesa el país,
matrimonios a edades más tempranas que aumentan el periodo de fertilidad de
la mujer y por lo tanto la tasa de natalidad.
Actualmente las tasas de natalidad y de fecundidad están condicionadas por
el control voluntario de los nacimientos.
·Factores
socio-económicos. Existe una
clara relación entre el proceso de concentración y urbanización de la
población española y el descenso de la fecundidad debido a la interrelación
de diversos factores.
1) La ciudad dificulta la supervivencia de las familias numerosas por la
falta de espacio en las viviendas y por los grandes gastos de consumo (
resulta mucho mas caro vivir en grandes ciudades que en zonas rurales o
núcleos de población más pequeños);
2)La incorporación de la mujer al mercado
laboral se da en mayor porcentaje en las zonas urbanas y ello
supone la limitación del tiempo de dedicación a los hijos.
3)Existe un mayor conocimiento y disponibilidad
de medios anticonceptivos por lo que muchas parejas los utilizan
para la planificación familiar.
4)Los periodos de crisis económica o de
inestabilidad influyen también negativamente sobre las tasas de
natalidad. En las ciudades se produjo una gran afluencia de población
inmigrante, procedente de áreas rurales, lo que motivo un fuerte
crecimiento de la natalidad en zonas urbanas y un descenso de nacimientos en
las zonas rurales.
·Factores
culturales e ideológicos. En este aspecto se puede decir que el
desarrollo económico y la mejora del nivel de instrucción influyen mucho en
las tasas de natalidad y de fecundidad. A mayor formación recibida
corresponde una menor intención de tener hijos, una tendencia a contraer
matrimonio más tardíamente, más probabilidad de incorporación de la mujer al
trabajo fuera del hogar y mayores posibilidades de utilizar métodos
anticonceptivos. Todo ello repercute en un descenso de la natalidad.
Las
creencias religiosas también influyen sobre la fecundidad porque hay
religiones que fomentan la natalidad y son contrarias al uso de
anticonceptivos.
· La tasa de natalidad está
afectada por la estructura de la población por
edades ( la natalidad será siempre mayor en zonas donde la
población esté poco envejecida) por lo que es preferible utilizar las tasas
de fecundidad, es decir el nº de hijos por mujer en edad de procrear, al
margen de su estado civil, ( se considera esta edad fértil, el intervalo
comprendido entre los 15 y los 49 años)


Evolución de
las tasas en Madrid
2-LA FECUNDIDAD:
La fecundidad pone en
relación el número de nacimientos con las mujeres en edad de tener hijos, es
decir aquellas mujeres en edades comprendidas entre los 15 y los 49 años de
edad. En España la tasa de fecundidad es muy baja (1,2 hijos por mujer), una
de las más bajas del mundo. En la actualidad esta tasa está subiendo debido
en gran medida a la población femenina inmigrante
Tasa de Fecundidad =
Nacimientos en un año / total de mujeres entre 15 y 49 años por mil.
La curva de fecundidad ha evolucionado de la siguiente
forma:
1-Descenso continuado con pequeñas oscilaciones, hasta el mínimo de la
Guerra Civil (2,16 hijos/mujer)
2-Estabilización en los años 40.
3-Nueva disminución en los años 50 hasta un mínimo de 2,46 hijos/mujer en el
año 1954.
4-Recuperación a partir de 1955 hasta un índice de 2,98 hijos/mujer en 1964.
5-Definitivo descenso desde 1965 y que se mantiene en la actualidad. El
umbral de 2,1 hijos/mujer se franqueó en 1981 y en la actualidad es uno de
los más bajos del mundo (1,2 hijos/mujer). En el 2006 la tasa de fecundidad
era de 1,4 hijos por mujer
En cuanto a la
distribución por provincias o por Comunidades Autónomas existen
grandes diferencias entre unas y otras. En general se puede decir que las
Comunidades más natalistas eran las ubicadas en el sur peninsular. Sobre
todas las demás destacan Ceuta y Melilla ( con una TBN de 15 y 18 por mil)
seguidas de, Murcia, Andalucía, Baleares, Canarias, Extremadura y Castilla
La Mancha.
Por el contrario son las Comunidades situadas en el
norte las que tienen índices de natalidad más bajos. Algunas provincias
presentan tasas bajísimas de natalidad debido a la fuerte emigración que han
sufrido de población joven.
Si las
tasas de fecundidad no varían se pondrá en peligro
el relevo o reemplazo generacional.
Es el índice que permite conocer si una población puede ser
reemplazada suficientemente en un tiempo determinado. Sería la relación
entre el grupo de edad de adultos jóvenes (30 a 44 años) y el grupo de
adultos viejos (45 a 64 años) Si el resultado es mayor a 1 se garantiza el
relevo generacional, si es menor, no.
3-LA MORTALIDAD
La mortalidad relaciona los fallecimientos en un
momento concreto con una población determinada. Existen varios tipos de
mortalidad en función de las causas y del tiempo.
·La mortalidad general
hace referencia al conjunto de causas que producen los fallecimientos, si
estas son debidas a causas del parto, de malformaciones internas o al
envejecimiento del organismo se habla de
mortalidad endógena, mientras que
si los fallecimientos se deben a enfermedades infecciosas o a accidentes se
considera mortalidad exógena.
·Si la mortalidad se produce antes
del parto se llama intrauterina,
si se produce durante el primer mes de vida se denomina
neonatal. La
mortalidad infantil es la que se produce
antes de cumplir el primer año de vida.
La mortalidad ha descendido en España con retraso con
respecto a otros países europeos. Los índices a través de los cuales se
analiza la mortalidad son la tasa bruta de mortalidad, la tasa de mortalidad
infantil y la esperanza de vida al nacer.
La tasa bruta de mortalidad
sería igual al número total de fallecidos dividido entre la población
total y multiplicado por 1000.
La tasa de mortalidad se situó por debajo del 10 por
mil en los años 50 y alcanzó su nivel más bajo en 1982 con 7,5 por mil.
Desde ese año ha ido aumentando ligeramente como consecuencia del
envejecimiento de la población por el aumento de la esperanza de vida. En
2006 la tasa de mortalidad se situaba en el 9 por mil
La tasa de mortalidad infantil
se hallaría dividiendo el número de niños que mueren antes de cumplir el
primer año de vida por el número de niños nacidos en ese año y
multiplicado por mil
A principios del siglo XX la tasa de mortalidad
infantil en España era de 181 por mil, y en la actualidad está en torno al
3,6 por mil.
La esperanza de vida sería el
número de años que se estima que puede vivir una persona que nace en un
país determinado. La esperanza de vida ha experimentado un gran aumento
desde principios de siglo hasta nuestros días. Así hacia 1900 la
esperanza de vida de un español era de 34 años y las mujeres
aproximadamente 36. En la década de los 50 se alcanzaba ya una esperanza
de vida de 60 años y actualmente España se encuentra entre los países del
mundo con mayor expectativa de vida, 80 años, ( 83 años las mujeres y 77
los hombres)
La esperanza de vida es mayor en las mujeres que en
los hombres. La explicación a este hecho podría ser por motivos biológicos,
culturales y socioeconómicos. Los hombres, aún en la actualidad realizan
trabajos de mayor riesgo como son los relacionados con la construcción, la
industria, la minería..... Tradicionalmente, aunque esto esté cambiando,
tenían hábitos de vida más irregulares e insanos (tabaco, alcohol...)
Entre las causas que explican el descenso de la
mortalidad en España hay que destacar:
1)La mortalidad se ha ido reduciendo como consecuencia de
mejoras en la medicina: la aparición de
nuevos medicamentos como los antibióticos que combaten eficazmente las
enfermedades infecciosas; la utilización de vacunas como la vacuna contra la
viruela (durante el siglo pasado causante de miles de muertes y actualmente
erradicada); la generalización de los nacimientos en clínicas que ha
supuesto una reducción de la mortalidad femenina durante el parto; la
extensión de la sanidad pública (seguridad Social); la mejor atención
hospitalaria y ambulatoria; una mayor prevención de las enfermedades...
2)La mortalidad ha ido descendiendo también como consecuencia de una
mejora en el nivel de vida y cultural de la
población lo que supone una mejor alimentación, mayor atención a la dieta,
hábitos más saludables, mayor higiene.....
Actualmente las causas de
muerte han cambiado con respecto a épocas anteriores. Las
enfermedades infecciosas han dejado paso a enfermedades propias de los
países de elevado nivel económico como son el cáncer, las enfermedades
cardiovasculares y los accidentes de tráfico ( las tres ces : cáncer,
corazón y carretera)
El que en los últimos años se observe un cierto
aumento de las tasas de mortalidad hay que atribuirlo a factores
demográficos y a la composición por edades de la población española. En los
lugares en los que la población, por diversas causas, está mas envejecida la
tasa de mortalidad es superior a la de zonas en las que la población es más
joven. En este sentido hay que destacar que son las provincias rurales y del
interior, las provincias más deprimidas económicamente, las provincias con
tradición emigratoria, las que presentan tasas de mortalidad más altas
(Zamora, Lugo, Orense, Soria.....)
Por el contrario son las comunidades con una
composición de la población por edades más joven, las que presentan tasas de
mortalidad más bajas y un crecimiento demográfico más fuerte ( Andalucía,
Canarias, Ceuta y Melilla)
Del mismo modo, las Comunidades Autónomas y ciudades
que reciben inmigrantes presentan unos índices de mortalidad más bajo, al
tener una población mas joven (Murcia, Madrid, Barcelona...)
La distribución de los índices refleja que a
principios de siglo la mortalidad era mayor en las dos Castillas, Andalucía
y Extremadura siendo la explicación el menor nivel de desarrollo económico.
Desde 1950 se podrá ir viendo la relación existente
entre mortalidad y emigración. Las zonas de emigración se han ido
despoblando de gente joven que ha abandonado su lugar de nacimiento en busca
de mejores condiciones de vida en la ciudad. Las zonas rurales y del
interior, fundamentalmente, han ido envejeciéndose y es esta la razón que
explica los mayores índice de mortalidad en unas comunidades.
Según el censo de 1993, las tasas de mortalidad más
altas se dan en Asturias, Galicia, Aragón, Castilla León, Extremadura y
Castilla la Mancha.
Por el contrario, son las comunidades con índices más
bajos: Canarias, Andalucía, Murcia, Madrid, Ceuta y Melilla debido a la
composición más joven de su población. Población más joven debida a sus
mayores tasas de natalidad y también a que en muchos casos son provincias de
inmigración.
EVOLUCIÓN DE LA MORTALIDAD EN ESPAÑA

4-EL
CRECIMIENTO NATURAL DE LA POBLACIÓN ESPAÑOLA. LOS REGÍMENES DEMOGRÁFICOS
El crecimiento natural
o vegetativo de la población es el resultado de la diferencia
entre la natalidad y la mortalidad. Se mide mediante la tasa de crecimiento
vegetativo que puede ser positiva o negativa. Los valores inferiores a 1 son
bajos y corresponden a los países desarrollados. Una tasa de crecimiento
negativa indica que el país está perdiendo población. El crecimiento 0
supone la igualdad entre el nº de nacimientos y de muertes.
La población española no ha dejado de crecer si bien
a un ritmo muy diferente según los momentos. Se pueden distinguir una serie
de etapas o regímenes demográficos:
·Régimen
demográfico antiguo. Este
modelo demográfico es el que imperó durante toda la edad Moderna. Se
caracterizaba por las elevadas tasas de natalidad (del 30 al 50 por mil) Las
mujeres tenían muchos hijos si bien sobrevivían pocos debido a las altas
tasas de mortalidad infantil (para poder asegurar la supervivencia de 3
hijos era necesario engendrar 7) Los matrimonios a edades más tempranas,
factores culturales y religiosos (asociar la finalidad del matrimonio a la
reproducción), la falta de información y de control sobre la natalidad
explica estas altas tasas de natalidad.
Las tasas de mortalidad
eran también muy elevadas debido a la mala alimentación, a las malas
condiciones de vida ( casa pequeñas, húmedas, mal ventiladas...) a la falta
de higiene, a la existencia de continuas guerras, epidemias y enfermedades
infecciosas como el tifus o la viruela, la aparición de años de peste, de
hambres por malas cosechas..
Por esta razón el
crecimiento demográfico que se producía era muy
lento al compensarse la elevada tasa de natalidad con una elevada
tasa de mortalidad
·Transición
demográfica. Se entiende por transición demográfica el modelo
demográfico que se caracteriza por el rápido descenso de la mortalidad
mientras que la natalidad desciende de forma más lenta. Ello supone un
fuerte crecimiento demográfico y marca un punto intermedio entre el
modelo antiguo (altas tasas de natalidad y de mortalidad) y el modelo
actual (bajas tasas de natalidad y de mortalidad)
Desde
mediados del siglo XVIII la población española ha ido creciendo de forma
ininterrumpida, salvo breves excepciones. Desde este siglo se reduce la
mortalidad por epidemias de peste y por el descubrimiento de algunas vacunas
como la de la viruela. Además se extienden las zonas cultivadas, se
introducen cultivos nuevos como el maíz o la patata, lo que mejora la
alimentación de la población. Por otra parte, hay un mayor control
sanitario, se introduce el alcantarillado en las ciudades...
A
finales del siglo XVIII la población creció mucho. Las parejas se casaban
antes, según se ha podido comprobar en los registros parroquiales y tenían
muchos hijos. Regiones como Cataluña o el País Vasco que tenían mayor
prosperidad económica, casi doblaron su población.
España pasa de tener 10 millones de habitantes a finales del siglo XVIII a
más de 15 en 1860.
El año 1900 marca el
inicio de un cambio demográfico importante pues se produce una aceleración
del crecimiento demográfico. El recorte paulatino de la tasa de
natalidad se debe al incremento en la edad de contraer matrimonio así como
al progresivo descenso de la fecundidad.
La mortalidad desciende
considerablemente y sobre todo la mortalidad infantil. La reducción
progresiva de la mortalidad se ve interrumpida hacia 1918 como consecuencia
de una epidemia de gripe (150.000 fallecidos) con la que se alcanza una tasa
de mortalidad del 33 por mil, y por las consecuencias de la guerra en el
norte de África (25.000 víctimas)
En la década de los años
20 se produce un crecimiento demográfico debido a las mejoras de la economía
experimentada durante la etapa de la Dictadura de Primo de Rivera y al fin
de la Guerra de África en 1926.
En los años de Guerra
Civil y en los años de posguerra (1936 a 1955) destaca el hundimiento de la
natalidad y el incremento de la mortalidad, hechos relacionados con la
Guerra Civil. La Guerra repercutió de tres maneras en la demografía
española:
1)
En la tasa de mortalidad, al elevar el número de fallecidos;
2) En la tasa de
nupcialidad y natalidad ya que muchos matrimonios quedaron aplazados ( por
lo que se habla de una generación hueca al referirse al número
de niños que podrían haber nacido durante esos años y no lo hicieron);
3)
En el aumento de los exiliados políticos.
El descenso de la
natalidad se mantiene debido a la coyuntura económica negativa, propia de la
posguerra agravada por el bloqueo internacional al que estuvo sometida
España (dado su régimen de dictadura) lo que dificultó su recuperación.
Entre 1955 y 1975 la
natalidad ascendente es producto del baby boom y de un aumento
de la tasa de nupcialidad consecuencia de la mejora económica en los años de
desarrollismo. La mortalidad desciende. En consecuencia se produce un fuerte
crecimiento natural atenuado por la corriente emigratoria a Europa.
·El
Régimen demográfico actual. Desde 1976 hasta nuestros días,
se ha producido un progresivo descenso de la natalidad. La tasa de natalidad
en 1999 era de 9,5 por mil y la tasa de fecundidad era de 1,2 hijos por
mujer ( de las más bajas del mundo) Las causas de este descenso de la
natalidad son múltiples entre ellas:
-La crisis económica que siguió a la crisis del petróleo de 1973, que motivó
el aumento del paro, el retraso la edad del matrimonio ante la dificultad
por encontrar trabajo, con el consiguiente acortamiento del periodo fértil
de la mujer.
-La transición política, las reformas institucionales y legislativas ( Ley
del divorcio, despenalización del aborto...)
-Los cambios socioeconómicos y culturales. La disminución de la natalidad se
relaciona con la legalización y propagación de métodos anticonceptivos, la
secularización de la sociedad, la preponderancia de las relaciones de
pareja sobre las reproductoras, el desarrollo de la cohabitación y de los
hogares monoparentales como consecuencia de los divorcios, la incorporación
de la mujer al mundo del trabajo, la aspiración a mejoras materiales compite
con los gastos y la dedicación que requieren los hijos...
La mortalidad se sigue
manteniendo en cifras bajas (9,25 en 1999) pero se puede observar un ligero
aumento de la mortalidad está provocando un crecimiento natural muy lento y
un envejecimiento de la población. Incluso en algunas provincias españolas
se está produciendo una pérdida de población debido al crecimiento natural
negativo (Zamora, Lugo, Orense, Soria, Teruel...).
II - LOS MOVIMIENTOS
MIGRATORIOS. Y LA MOVILIDAD ESPACIAL.
Hasta ahora hemos visto el crecimiento natural de la
población española como consecuencia de la evolución de la mortalidad y la
natalidad. Sin embargo, el cambio de la población en áreas concretas también
puede estar causado por los movimientos espaciales de los hombres. Estos
desplazamientos son los movimientos migratorios que son responsables, en
muchos casos, del crecimiento real de la población.
Los movimientos migratorios son fundamentales en
cualquier estudio de la población ya que alteran notablemente la estructura
de la población.
Por movimiento migratorio se entiende cualquier
tipo de desplazamiento espacial de la población desde su lugar de
residencia a otro, de manera permanente.
Los movimientos migratorios pueden ser interiores
o exteriores, estacionales, temporales o definitivos, voluntarios y/o
forzosos...
La migración es un hecho complejo pues son muchos los
motivos que impulsan a las personas a desplazarse; son muy dispares las
distancias recorridas; pueden durar periodos de tiempo más o menos
largos...
Hay que diferenciar con claridad la
emigración
o salida de población desde su lugar de origen, e
inmigración o llegada de población a
un lugar de destino
El saldo migratorio
sería el balance entre inmigración y emigración ( SM = I –E) Si el
balance es positivo indica inmigración y si es negativo, emigración.
Los movimientos migratorios han tenido en España una
gran importancia. La situación de encrucijada de la península y su
diversidad interna han favorecido las migraciones.
Se pueden distinguir migraciones interiores y
exteriores.
2.1. LAS MIGRACIONES INTERIORES.
Las migraciones
interiores tienen gran importancia cuantitativa y son el reflejo de la
situación económica y responsables de los desequilibrios entre las
diferentes comunidades autónomas españolas.
* Las migraciones estacionales.
Desde el último tercio
del siglo XIX y la crisis económica de 1975 se desarrollaron movimientos
migratorios protagonizados por campesinos que se dirigían por motivos
laborales y con carácter temporal a otras zonas agrarias o a núcleos
urbanos. Estas migraciones estacionales afectaron básicamente a la población
campesina. Se trataba de desplazamientos a otras
áreas rurales para realizar trabajos agrícolas en épocas en la que se
necesitaba mucha mano de obra, dada la escasa mecanización del campo.
Los campesinos se trasladaban a otros lugares para la siega, la
vendimia, la recolección o la zafra de la aceituna.
También pertenece a este
tipo de migración la trashumancia realizada
por los pastores desde unos lugares a otros en busca de pastos para sus
rebaños.
*
El éxodo rural tuvo lugar entre 1900 y
1975 y consistió en una migración desde las zonas rurales a las urbanas.
Estas migraciones tenían una mayor duración e incluso se convirtieron en
definitivas. Los emigrantes eran campesinos, procedentes de zonas atrasadas
de Galicia, Andalucía y zonas agrícolas del interior peninsular. Esta
población se dirigió a ciudades industrializadas de Cataluña, País Vasco y
Madrid y más tarde a zonas turísticas de Levante, Baleares y Canarias,
buscando trabajo, mejor nivel de vida y mayores expectativas para sus hijos.
En lo que se refiere al éxodo rural se pueden diferenciar una serie de
fases:
· A
principios del siglo XX, el éxodo estuvo motivado por el exceso de
mano de obra en el campo debido al inicio de la mecanización del campo en
zonas cerealísticas. El éxodo se vio favorecido por la oferta de puestos de
trabajo en zonas industriales ( País Vasco, Cataluña y Madrid) Hubo una
serie de causas que favorecieron esta emigración y una de ellas fue las
dificultades para emigrar a América después de la 1ª Guerra Mundial, por el
auge de las obras públicas durante la dictadura de Primo de Rivera y por el
excedente de mano de obra agraria tras la crisis de la filoxera en los años
30.
· Durante
la Guerra Civil y la posguerra, el éxodo rural se estancó. En la
Guerra hubo grandes problemas para el abastecimiento de ciudades y la
industria sufrió importantes destrucciones. En la posguerra el franquismo
fomentó la permanencia de la población rural en el campo y el estancamiento
económico provocado por el aislacionismo redujo la oferta de puestos de
trabajo en la industria.
· Entre
1955 y 1975, el éxodo rural alcanzó su mayor volumen debido al
crecimiento demográfico, a la crisis de la agricultura tradicional por la
mecanización. Además el auge industrial impulsado por los planes de
desarrollo generó puestos de trabajo en las ciudades industriales y el boom
del turismo en el litoral mediterráneo e insular creó una demanda de mano de
obra en el sector servicios y en la construcción.
La mayor parte de las
provincias del interior vieron emigrar a gran número de sus efectivos de
población hacia las ciudades y núcleos industriales.
· Desde
1975 el éxodo rural decayó motivado por la crisis industrial e
incluso se produjo retorno de emigrantes a sus lugares de origen. Las áreas
tradicionalmente inmigratorias (Madrid, País Vasco, Cataluña...) dejaron de
recibir inmigración dado que la carestía de vida es muy superior en las
zonas urbanas.
* Las migraciones
interiores actuales.
Desde 1975 finalizó la migración campo-ciudad y se
inició un nuevo sistema migratorio de características distintas. El origen
de los emigrantes ya no es mayoritariamente rural sino que proceden de
municipios urbanos, sobre todo de los de mayores dimensiones. Su destino no
es ya las grandes ciudades industrializadas sino las ciudades medias o
pequeñas. Además se ha producido una cierta recuperación de las migraciones
hacia municipios rurales.
Los motivos de las migraciones y el perfil de los
emigrantes son diversos. Se pueden distinguir:
·
Migraciones residenciales.
Responden a motivaciones residenciales. Son principalmente interurbanas,
entre las ciudades centrales y sus zonas de influencia. Afectan a parejas y
jóvenes que buscan viviendas más baratas y mejores condiciones
medioambientales.
·
Migraciones laborales.
Responden a motivaciones de trabajo y son principalmente interurbanas sobre
todo entre las ciudades centrales y las ciudades de la provincia o de la
Comunidad Autónoma.
·
Migraciones de retorno rural.
Suponen el regreso de población a municipios rurales. En la mayoría de los
caos están protagonizadas por antiguos emigrantes que ya han alcanzado la
edad de jubilación o se han visto afectados por jubilaciones anticipadas. En
otros caos se trata de una corriente neorrural minoritaria que afecta a
personas que buscan un modo de vida más natural
· Los
movimientos pendulares de la
población son los desplazamientos que se realizan de forma periódica por
motivos de trabajo. Los más frecuentes se producen desde la periferia al
centro de las ciudades como consecuencia de la proliferación de las
ciudades dormitorio o la residencia en zonas rurales próximas donde el
precio de la vivienda es mas barato.
CONSECUENCIAS DE LA MOVILIDAD ESPACIAL.
Los desequilibrios geográficos que se derivan de esta
evolución son de diversa índole:
En el plano demográfico,
el éxodo rural ha supuesto la elevación de la tasa de envejecimiento de la
población y con ello de la reducción de las tasas de natalidad y el aumento
de las tasas de mortalidad. Las zonas de emigración por lo tanto tienen un
estancamiento demográfico e incluso una regresión si su crecimiento natural
es negativo. Por el contrario las zonas receptoras ven incrementada su
población, generalmente de personas jóvenes en edad de procrear por lo que
presentan también tasas de natalidad más altas.
En el plano económico,
el ámbito rural experimenta un descenso de la producción y de los
rendimientos al quedar las parcelas abandonadas por la falta de mano de
obra. En las grandes áreas urbanas se plantean problemas de vivienda, de
tráfico, de necesidades de equipamientos colectivos... ( espacios verdes,
plazas escolares, hospitales...)
En el plano ecológico
ocurre que mientras las áreas de emigración se dejan abandonadas, en las
grandes ciudades se registra contaminación atmosférica y acústica, problemas
de abastecimiento y de servicios y el deterioro de los cascos históricos.
En el plano sociológico
la sensación de desarraigo va a predominar en las poblaciones jóvenes
de los núcleos rurales y entre los inmigrantes llegados a la gran ciudad
dónde no se suele producir la asimilación hasta la siguiente generación.
2.2. LAS MIGRACIONES EXTERIORES.
La población española ha tenido a lo largo de su
historia una clara vocación de emigrante
La creciente presión demográfica junto con la falta
de oportunidades económicas del mercado laboral fueron los motivos
principales que obligaron a muchos españoles a emigrar en el siglo XIX y a
principios del XX.
La emigración exterior española durante estos años
tuvo varios destinos: América y Europa.
* AMÉRICA.
La emigración a América se inicia ya en el siglo XVI
tras la conquista. En el siglo XVIII se paraliza algo debido a las trabas
que imponen a la emigración la política poblacionista de los Borbones
La emigración a América fue la salida para aquellos
españoles que buscaban hacer fortuna y conseguir un status económico del que
no podían disponer en la península.
El flujo migratorio se había interrumpido a
principios del siglo XIX como consecuencia de la emancipación de las
colonias españolas en América.
Posteriormente se inició una emigración que alcanzó
las cifras más altas entre 1889 y 1895, con más de 100.000 emigrantes/año.
Los destinos eran fundamentalmente Argentina, Cuba,
Brasil, y Méjico. Los emigrantes eran fundamentalmente de Galicia, Asturias
y Canarias, zonas de estructura agraria minifundista que impedía trabajar y
obtener suficientes ingresos a todos los hijos de las familias campesinas de
dichas zonas.
Durante la Primera Guerra Mundial se redujeron las
salidas y aumentaron los retornos.
Durante los años 20 se reanudaron de nuevos las
salidas pero a partir de la crisis económica de 1929, los países
latinoamericanos promulgaron leyes restrictivas para la inmigración.
La emigración a América fue fundamentalmente joven y
masculina (algunas veces para liberarse de ir a las guerras)El hecho de que
los emigrantes fueran mayoritariamente hombres que marchaban a “ hacer las
Américas” provocó en algunas regiones un déficit de hombres que influyó
mucho en las tasas de nupcialidad y natalidad posteriores.
Se sigue produciendo una emigración hacia
el continente americano. Siguen emigrando
gallegos y canarios pero no tanto asturianos debido a la autarquía del
periodo de posguerra y por lo tanto al desarrollo en la región de la minería
del carbón y de la industria siderúrgica. Los Estados Unidos y Canadá
reciben muy pocos inmigrantes como consecuencia de las restricciones que
imponen de cuotas a la inmigración de los no anglosajones
La máxima inmigración españolase registra en
Argentina y Brasil pero a partir de 1954,
año que se empiezan a explotar los yacimientos de petróleo de
Venezuela, éste se convierte en el primer
país receptor de inmigrantes españoles.
Hacia 1955 comienzan a registrarse un descenso de la
emigración a América y un aumento de los retornos, mientras se eleva el
número de emigrantes hacia los países de Europa Occidental.
* EUROPA
A principios del siglo XX la emigración europea se
dirigió casi exclusivamente a Francia, sobre todo tras la 1ª Guerra Mundial.
Se trataba de campesinos levantinos o catalanes.
Al finalizar la Guerra Civil muchos españoles
salieron, por razones políticas, a otros países europeos fundamentalmente a
Francia y en menor cuantía a Méjico y Rusia. Depende de las fuentes
consultadas pero se estima que fueron aproximadamente 300.000 personas las
que salieron del país. El cerco político internacional contra la Dictadura
española y la política de considerar la población como base esencial para
la reconstrucción nacional, impidieron la emigración exterior hasta 1946.
Hacia 1952-53, se inicia una corriente migratoria
hacia Europa que
se intensificó a lo largo de la década. La reconstrucción de los
países afectados por la 2ª Guerra Mundial, apoyados por la ayuda americana
del Plan Marshall, favoreció una fuerte expansión económica y la necesidad
de abundante mano de obra que no se podía cubrir con trabajadores del propio
país ( mucha población en edad de trabajar perdió la vida en la contienda) y
por las bajas tasas de natalidad en los 30 y 40.
La emigración española procedía de regiones de base
agraria (Andalucía, Extremadura, Castilla León..) y fueron empleados en los
trabajos más duros o peor remunerados. Se trataba de una emigración
polianual, la finalidad era trabajar, ahorrar un dinero, regresar a España y
montar un negocio.
La corriente migratoria hacia América del Sur se va
reduciendo y aumentando la emigración hacia EEUU, Canadá y Australia. Se
trata de una migración más selectiva, ya no son campesinos o población no
cualificada sino que se trata de profesionales y técnicos más
especializados.
Hacia 1960 se intensifica la emigración hacia Europa.
Influyen una serie de factores como fueron: el crecimiento demográfico, la
mecanización del campo- que produjo excedente de mano de obra agrícola-, las
malas cosechas de 1960, las facilidades a la emigración dadas por el
gobierno para obtener rentabilidad con las divisas enviadas por los
emigrantes, la devaluación de la peseta ( favorecía el cambio de moneda
extranjera a pesetas, lo que beneficiaba mucho a los emigrantes)...
Se calcula que en estas fechas salieron de España más
de 1 millón de trabajadores ( a los que hay que sumar la emigración
clandestina)
Esta tendencia se
interrumpió en 1975 cuando, debido a la crisis económica, algunos
países restringieron la entrada y contratación de trabajadores extranjeros,
iniciándose desde entonces una corriente de retorno hacia los lugares de
origen.
La emigración a Europa afectó a regiones españolas de
economía agrícola, siendo Andalucía, Galicia, Castilla León y Extremadura,
las que más emigraron a Europa.
Los países de destino fueron Alemania, Suiza, Francia
y Reino Unido.
Los emigrantes eran jóvenes, en su mayoría hombres, y
de escasa cualificación profesional por lo que desempeñaron puestos de
trabajo más peligrosos, peor pagados y con menor atractivo para la población
de dichos países.
Este proceso tuvo consecuencias de tipo colectivo e
individual. Las remesas de divisas
que llegaron a España entre 1960 y 1974 fueron de 750.000
millones de pesetas, si a esto se le añaden los ingresos por turismo ya se
establecen dos pilares básicos para explicar el desarrollo económico de los
años 60 y el equilibrio de la balanza de pagos.
El retorno supuso nuevos problemas a los emigrantes
como fue el de encontrar trabajo. Los emigrantes cuando regresan no lo hacen
a sus municipios de origen sino que se instalan en las ciudades grandes y en
las zonas industriales o turísticas, con mayor desarrollo económico.
A partir de la crisis económica de 1973 (crisis del
petróleo) la emigración se paralizó por la destrucción de empleos en las
industrias y por las trabas a la inmigración puestas por muchos países ya
afectados por el paro. Muchos inmigrantes retornaron a España
Con la incorporación de España a la Comunidad
Europea ( 15 de Junio de 1985) y tras la firma del Tratado de Maastricht
(1992) todos los españoles tienen reconocido el derecho a viajar,
instalarse y trabajar libremente en cualquier país de la Unión.
2.3 LA INMIGRACIÓN
EXTRANJERA EN ESPAÑA.
España ha pasado de ser un país de emigración a un
país de inmigración así como tierra de asilo y refugio.
El derecho de asilo está reconocido por la
Constitución Española y empezó a concederse a partir de 1984, mientras que
el refugio se concedía desde 1979. El reconocimiento de asilo implica la
autorización de residencia y permiso de trabajo, el refugio sin embargo no y
cuando se concede deben solicitarse los permisos de trabajo y de residencia
por lo que el asilo resulta más fácil y más estable. La Administración
otorga el refugio a quienes se encuentran transitoriamente con el propósito
de trasladarse a otro país, y el asilo a quienes tienen la intención de
quedarse. Es bastante elevado el número de denegaciones bien porque los
solicitantes sean simplemente emigrantes o por que no reúnan los requisitos
necesarios.
Los países de origen van cambiando. En los años 70
predominaban los iberoamericanos debido a la inestabilidad política y a las
persecuciones de los gobiernos dictatoriales. En la década de los 80 fueron
países asiáticos (Irán e Irak) como consecuencia de las guerras que los
enfrentó; Desde la caída dl muro de Berlín (1989) llegaron personas
provenientes de países de Europa Oriental. Actualmente predominan los
procedentes de África y Asia.
A parte de los asilados y refugiados se está
produciendo la llegada de extranjeros por motivos económicos.
* Unos, tras varios años de permanencia alcanzan la
nacionalidad española y pasan a ser ciudadanos de pleno derecho.
* Otros mantienen la nacionalidad de origen y
obtienen un permiso de residencia.
* Los que son ilegales que constituyen un colectivo
difícil de cuantificar. En su mayoría proceden de África y son magrebíes o
subsaharianos que vienen en busca de oportunidades ante las terribles
dificultades que soportan en sus países de origen (carencia de recursos,
falta de trabajo, hambre...)
Para regular todos los aspectos relativos a la
residencia y trabajo de los inmigrantes extranjeros en España se publicó en
1985 la Ley de Extranjería con el fin de integrar a los
inmigrantes en la sociedad española. La ley considera especialmente a los
iberoamericanos, portugueses, filipinos, ecuato-guineanos (Guinea Ecuatorial
fue colonia española), sefardíes y gibraltareños por su afinidad cultural.
La ley ha sido modificada en 1999.
La ley diferencia entre el permiso de estancia (90
días) y el de residencia que implica la necesidad de otro permiso, el de
trabajo, que permita el mantenimiento económico del solicitante.
Para regular la situación de los ilegales hay un
procedimiento transitorio que consiste en acreditar un periodo de
permanencia continuada de más de 2 años.
La Ley de extranjería precisa los derechos y
libertades de los extranjeros legales. El derecho a reagrupamiento familiar
según la nueva ley afecta exclusivamente a los hijos y a los cónyuges.
La ley regula el trabajo y se exige al inmigrante no
solo el permiso de residencia sino también el de trabajo. Para la concesión
del permiso de trabajo se tiene en cuenta el paro o escasez de mano de obra
española en el sector en el que el inmigrante quiere trabajar. La ley
endurece las sanciones para los empresarios que contraten a inmigrantes sin
permiso de trabajo.
La ley permite la expulsión en 48 horas de los
inmigrantes ilegales que carezcan de permiso de trabajo.
Los colectivos de extranjeros pertenecen a países
como: Ecuador, Perú, Colombia, República Dominicana, Marruecos y
subsaharianos (Senegal, Nigeria, Gambía, Guinea Ecuatorial...) y de Europa
del Este (Polonia, Bulgaria, Rumanía...)
Desempeñan trabajos de escasa cualificación en
sectores como la Construcción, la agricultura, el servicio doméstico, venta
ambulante...
En general la mayoría de los inmigrantes ilegales
viven una situación de inestabilidad laboral y marginalidad.
3- DISTRIBUCIÓN ESPACIAL DE LA POBLACIÓN ESPAÑOLA.
La población española se encuentra mal repartida
existiendo grandes contrastes en lo que se refiere a su distribución.
El proceso de concentración de la población viene
marcado por el despoblamiento del interior en beneficio de la periferia y el
despoblamiento de las áreas rurales a favor de las industriales y
turísticas.
Las desigualdades espaciales no son un fenómeno
actual sino que comienzan a hacerse patentes desde el inicio de la
industrialización, a mediados del siglo XIX y se acusan a partir de 1950
debido a las corrientes migratorias interiores.
En el siglo XVI las densidades más altas se
encontraban en Castilla. La crisis económica y política del siglo XVII dio
lugar a desplazamientos de la población desde el centro hacia la periferia
peninsular. Este hecho se fue consolidando en los siglos posteriores y a
excepción de Madrid, el interior peninsular se fue despoblando en beneficio
de las zonas industriales del litoral. En el siglo XX se agudizaron los
contrastes. Las migraciones interiores que se producen entre 1950 y 1960
también dirigieron sus destinos hacia focos determinados, la mayoría de los
cuales se encontraban en las regiones industriales. El triángulo
Madrid-Barcelona-Bilbao se convierte en el motor económico español.
El proceso de urbanización de España se acelera en la
década de los 60 y es también uno de los motivos que explica la desigual
distribución de la población. Tradicionalmente la población española tenía
un carácter rural. A partir de 1950-60 la situación cambia y la fuerte
emigración interior multiplica la población en las ciudades y reduce de
manera ostensible la población rural
También habría que mencionar el papel que tienen las
actuaciones políticas a la hora de analizar la distribución de la población.
En España podemos hablar de la distribución e la red
de comunicaciones con el trazado del ferrocarril y las carreteras. Esto
provoca que en estos ejes de comunicación existan núcleos de población
importantes.
Otra decisión política importante fue el
establecimiento de polos de desarrollo económico que surgieron en los años
60 con el fin de descongestionar las ciudades grandes y favorecer el
desarrollo de espacios rurales.
Las capitales de provincia es un foco principal de
atracción ya que aglutina a una gran parte de la población de la provincia.
La forma de conocer la distribución de la población
es analizar las cifras de densidad, es decir el número de habitantes por
kilómetro cuadrado de superficie.
Densidad de población
es la relación entre el número de habitantes de un lugar determinado y su
superficie. La densidad de población en España es de casi 80 habitantes
por kilómetro cuadrado, pero existen enormes diferencias entre unas
Comunidades Autónomas y otras e incluso enormes diferencias entre
provincias. En la distribución de la población intervienen factores
físicos (clima, relieve...) y factores humanos (actividad económica,
migraciones internas...)
El análisis del mapa de densidades permite afirmar
que el 60% de la población vive a menos de 50 kilómetros del litoral y 17 de
las grandes ciudades de más de 100.000 habitantes se encuentran también en
el litoral.
La España litoral presenta siete zonas de fuerte
poblamiento, con densidades superiores a la media nacional.1º) La Coruña y
las Rías Bajas; 2º) el litoral astur-cantábrico (Gijón, Oviedo, Santander);
3º) el País Vasco (Bilbao, San Sebastián); 4º) Barcelona y su área de
influencia; 5º) la región levantina y su litoral turístico; 6º) la Costa
del Sol malagueña y 7º) el bajo Guadalquivir.
En los espacios insulares las mayores concentraciones
se dan en torno a la ciudad de Palma de Mallorca y en las canarias en la
zona norte de Gran canaria y Tenerife.
También hay que destacar fuertes concentraciones en
algunas regiones del interior con elevadas densidades como Madrid y algunas
otras capitales con localización industrial (Zaragoza, Valladolid y Sevilla)
Las provincias y comunidades más dinámicas
económicamente y con mayor diversificación productiva, con industrias
modernas y un sector servicios desarrollado son las que han ido ganando
población en detrimento de las provincias menos dinámicas económicamente
Por el contrario hay áreas que pierden población
provocando de esta forma un proceso de envejecimiento que hará a su vez que
la población siga descendiendo. Hay zonas con densidades inferiores a la
media nacional y a veces muy por debajo de la misma. Así por ejemplo zonas
de montaña (Pirineos de Huesca o de Lérida o de Navarra), Sistema Ibérico
(Tierra de Cameros – en La Rioja-, Soria y Teruel), Sierra Morena... en
dónde las densidades pueden ser de 10 habitantes por kilómetro cuadrado.
El medio físico influye en gran manera en la
distribución de la población, Los climas muy extremados, una topografía
accidentada así como las zonas montañosas perjudican los asentamientos
humanos, la localización industrial, las comunicaciones y la actividad
económica.
En zonas agrícolas del interior y salvo algunas
capitales de provincia, existen también densidades de población muy bajas
debido al gran flujo migratorio que se produjo en estas zonas durante la
década de los 60 con el consiguiente envejecimiento de la población.
La oposición centro periferia se convierte en el
rasgo definidor de los contrastes en el reparto actual de los españoles.
|
Densidad de
población, 1996. Habitantes por km2
|
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4- ESTRUCTURA DE LA POBLACIÓN
ESPAÑOLA.
4.1. COMPOSICIÓN POR EDADES Y SEXOS.
* La estructura por sexo. La
relación entre el número de hombres y mujeres que componen una población se
expresa a través de
La tasa de masculinidad o sex ratio
que se obtiene multiplicando el número total de hombre por 100 y
dividiéndolo por el número total de mujeres. Esta ratio se puede calcular
para toda la población o para grupos de edades. Cuanto más se aleje de 100
mayor será el desequilibrio entre sexos.
Siempre nacen más varones que mujeres. La tasa de
masculinidad es de 105 %, es decir que hay 105 hombres por 100 mujeres. . Al
cabo de unos años los efectivos de ambos sexos se igualan para volver a
desequilibrarse a favor de las mujeres. Hay más ancianas que ancianos debido
a la mayor esperanza de vida en las mujeres que en los hombres (ya se vio
con anterioridad, al hablar de la esperanza de vida)
En España siempre hubo más mujeres que hombres en la
edad adulta y anciana, circunstancia favorecida por la guerra y las
corrientes migratorias. En algunas zonas rurales se puede observar un mayor
número de hombres que de mujeres siendo la explicación la emigración
femenina a las grandes ciudades.
Las migraciones tanto las interiores como las
exteriores influyen en la composición por sexos. Las principales corrientes
externas han estado representadas generalmente por varones, lo que reduce la
tasa de masculinidad en las áreas de partida. Esto es lo que ocurrió con las
emigraciones a Argelia, a América e incluso a Europa.
En la emigración interior, el éxodo rural ha tenido
una participación femenina más numerosa por lo que en algunas zonas puede
ser mayor la tasa de masculinidad.
Las variaciones geográficas de la relación de
masculinidad se mueven entre los valores extremos de 92,5% de Pontevedra,
Orense y Madrid Superan el 100% Guadalajara, Huesca, Teruel, Ávila,
Burgos, Segovia... en todas estas provincias han predominado las migraciones
internas sobre las externas, lo que ha afectado más a las mujeres. En otros
casos como en el de Las Palmas, las altas tasas de masculinidad se deben a
la llegada de inmigrantes masculinos, procedentes del continente africano.
* La estructura por edades. En
el estudio de la estructura por edades hay que diferenciar tres grupos de
edad.
·Población
joven: Menor de 15 años ( representa aproximadamente el 15%)
·Población
adulta: Entre los 16 y los 65 años (representa el 68%)
·Población
vieja: Mayor de 65 años ( representa el 17%)
Un país tiene una estructura joven cuando su
población joven es de 35 % o más y la población anciana supone menos del
5%.
Un país es envejecido cuando el porcentaje de
ancianos es del 12% o más (caso de España)
La población joven (menor
de 15 años) ha reducido su porcentaje desde principios de siglo
debido al descenso de la natalidad. El mayor porcentaje de población joven
se encuentra en las zonas de natalidad más alta que como ya es sabido se
encuentra en el sur peninsular, en Ceuta y Melilla y en Canarias. Igualmente
la población joven es mayor en los núcleos de población que crecen por
inmigración
La población adulta
(15 a 65 años) ha aumentado y su porcentaje varía poco de unas
comunidades a otras.
La población anciana(
mayor de 65 años) ha aumentado, siendo el índice de
envejecimiento próximo al 17%. El mayor envejecimiento se encuentra en el
interior peninsular, zona agrícola de tradición emigratoria, y en zonas
afectadas por reconversiones industriales y crisis económicas (Asturias) La
ausencia de población joven ha hecho descender las tasas de fecundidad en
estas zonas y en consecuencia se ha producido un envejecimiento de la
población
Las causas del envejecimiento son el descenso de la
natalidad que reduce el número de jóvenes y el aumento de la esperanza de
vida que provoca que cada año haya más gente que llega a edades muy
avanzadas. Se está produciendo un envejecimiento de la propia vejez. Así
pues el “papy boom” español se caracteriza por el incremento progresivo del
nº de viejos y una feminización de los efectivos de la tercera edad.
La población envejecida se localiza fundamentalmente
en la España interior de la mitad septentrional, es decir en las provincias
con índices de fecundidad reducidos.
Los índices más bajos corresponden a muchas
provincias andaluzas y canarias que tienen tasas de natalidad más altas y a
Madrid y Barcelona en dónde las fuertes corrientes inmigratorias pasadas han
intensificado el grupo de adultos.
España tiene una estructura por edades envejecida,
como nos indica su índice de envejecimiento.
El índice de envejecimiento
que se obtiene multiplicando el número de personas mayores de 65 años por
100 y dividiéndolo por el total de población. Si el índice supera el 12%
se considera que la población está envejecida
Las consecuencias
del envejecimiento afectan al futuro de las pensiones, a la salud y a la
integración social
La financiación de las
pensiones no depende de las cotizaciones efectuadas por los
jubilados durante la época de actividad sino de las que realizan los
trabajadores en activo en cada momento. El incremento del número de ancianos
y la reducción de la población activa implicará modificaciones importantes
en el sistema de pensiones.
Índice de dependencia
es la relación entre la población infantil y anciana con la población
adulta. Cuanto mayor sea, más peso recaerá sobre la población adulta en
edad de trabajar
En relación con la salud
los ancianos consumen un elevado número de estancias hospitalarias,
recetas, visitas médicas. Ello exige inversiones y estudios de distribución
de la población anciana a fin de poder satisfacer las necesidades de este
colectivo
Un problema fundamental de la población anciana lo
constituye su soledad y su aislamiento. Para
las personas mayores de 70 u 80 años, la muerte del cónyuge condena al otro
a la soledad hasta su propia defunción. Cada día es mayor el número de
personas ancianas que tienen que vivir solas. Si pueden ser acogidas en casa
de algún hijo o familiar pueden recibir una atención inadecuada, por las
características de la vida actual. Las personas con recursos pueden recurrir
a instalarse en residencias de alto nivel, cuyos precios son exagerados. Las
que no poseen esos recursos intentan solicitar plaza en residencias públicas
pero éstas son del todo insuficientes para la demanda existente.
Es necesario una integración social de la
población anciana.
Del mismo modo es necesario ofertar al colectivo de
ancianos unas actividades de ocio y actividades creativas, lúdicas,... que
les hagan sentirse activos, útiles, vivos......
4.2.- COMPOSICIÓN POR ACTIVIDADES ECONÓMICAS
Se entiende por
población activa aquella
que está en edad y en disposición de trabajar. La edad de trabajar está
comprendida entre los 16 y los 65 años. La población activa se puede dividir
en población ocupada y en población parada.
·La
población ocupada es la que tiene un empleo remunerado.
·La
población parada
es aquella que está buscando trabajo bien por haberlo perdido
o por estar buscando su primer empleo.
·La población no activa está
integrada por pensionistas y escolares.
·La población inactiva es la que no
tiene trabajo remunerado e incluye pensionistas, estudiantes, amas de casa.
La medición de la población activa se hace a través
de los censos y de las Encuestas de Población activa (EPA)
La tasa de actividad
es un indicador simple que relaciona el número de activos con la población
total y se expresa en porcentajes. En los países desarrollados los índices
están en torno al 40% o 50%
Recientemente se ha producido una disminución de
la tasa de actividad debido al alargamiento de la escolaridad obligatoria
y la anticipación de la jubilación con lo que la vida activa se ha visto
reducida.
La incorporación de la mujer al mercado de trabajo
se ha convertido en uno de los rasgos principales de la estructura de la
población por actividad profesional y ha sido posible por la terciarización
de la economía, a los cambios de mentalidad y a la reducción de la
fecundidad. De todas formas, la desigualdad entre ambos sexos dentro de la
vida activa es una de las mayores de Europa. El nivel de paro es mayor en
las mujeres que en los hombres.
La tasa de población activa varía de unas regiones a
otras. En las zonas de inmigración como Madrid, Barcelona, Alicante... y en
las zonas agrarias por ejemplo de Galicia dónde la mujer participa
activamente en el sector primario, la tasa de actividad es mayor que en
zonas dónde la natalidad es muy alta o en las que hay un gran
envejecimiento, en dónde es menor.
La tasa de paro
relaciona la población en paro y la población activa total (empleados y
desempleados) Su fórmula es la siguiente: Número de parados multiplicado
por 100 y dividido entre la población activa
Hasta 1975 las tasas de paro eran bajas ( hay que
tener en consideración dos hechos: la mujer apenas accedía al mercado
laboral y casi dos millones de españoles emigraron a Europa) Con la crisis
económica iniciada dos años antes (crisis del petróleo) el paro aumentó
debido al retorno de muchos emigrantes y al cierre y reconversión de muchas
empresas e industrias hasta situarse en un 20%.
Hay que señalar que el porcentaje de trabajadores
desempleados es muy difícil de valorar con las estadísticas oficiales pues
puede haber muchas personas trabajando en economía sumergida e incluso en
situaciones laborales irregulares e ilegales (por ejemplo niños menores de
16 años)
Economía sumergida
sería el conjunto de actividades económicas no contempladas en las
estadísticas oficiales debido a su ilegalidad. Su importancia aumenta en
periodos de crisis económica y permite la subsistencia de algunos sectores
de población aunque los trabajadores no tienen reconocidas sus
prestaciones sociales
Las causas que motivaron el aumento del paro en
España son variadas pero podemos destacar las siguientes:
·Crisis económicas.
·Reconversiones industriales.
·Creciente demanda de empleo por
parte de una generación joven más amplia debido al baby boom.
·La creciente incorporación de la
mujer al mercado laboral.
Hay que tener también en cuenta que puede producirse
un paro estacional. Así por ejemplo el paro aumenta en algunas zonas, como
las zonas turísticas, en los meses de invierno debido a que no es necesaria
tanta mano de obra en el sector hostelero. Igualmente puede ocurrir en las
zonas rurales cuando las cosechas ya se han recogido.
La evolución de la población activa por
sectores productivos presenta una clara tendencia a la
terciarización. El descenso de la población en el sector primario está en
relación con el éxodo rural y con el aumento de la población ocupada en la
industria y en la construcción. Desde 1970 se experimenta un retroceso de
la población activa que trabaja en el sector secundario, mientras que crece
el sector terciario.
En España, el sector terciario se caracteriza por su
capacidad de creación de empleo, tanto de carácter definitivo como temporal.
Es el sector en el que se encuentra un mayor número de mujeres trabajando y
tiene gran cantidad de trabajadores en una situación irregular de economía
sumergida
SECTORES ECONÓMICOS O PRODUCTIVOS
Sector
Primario: sector
económico que incluye todas las actividades económicas relacionadas con
un primer contacto con los recursos naturales, es decir actividades como
la agricultura, pesca, ganadería, explotación forestal (silvicultura) y
minería (aunque algunos autores la incluyen en el sector secundario)
Sector Secundario: Sector
económico que transforma las materias primas en productos elaborados. Se
corresponde con el sector industrial y actualmente ocupa al 28% de la
población activa.
Sector Terciario:
Es el sector económico que agrupa todas aquellas actividades conocidas
como servicios y que no producen bienes materiales sino que satisfacen una
necesidad de la población (comercio, transporte, banca, sanidad, turismo,
educación, información... Es un sector muy desarrollado en los países muy
desarrollados.
Materiales de
apoyo, gráficos, mapas y estadísticas.
Ley de Extranjería de España
La Ley de Extranjería
es el nombre con el que se conoce la
Ley Orgánica 4/2000,
de
11 de enero, sobre Derechos y
Libertades de los Extranjeros en España y su Integración Social, modificada
por las LO 8/2000
y 14/2003.
Es la norma
española que regula la entrada y
estancia de los extranjeros
extracomunitarios en el territorio
español, así como los
derechos y
libertades que se les reconocen. Su
actual
reglamento de desarrollo fue aprobado
por el
Real Decreto 2393/2004,
de
30 de diciembre.
La Ley comprende setenta y
un artículos estructurados en cinco títulos. El Título Preliminar contiene
disposiciones generales y los demás hacen referencia, respectivamente, a los
derechos y libertades de los
extranjeros, su régimen jurídico, las infracciones en materia de extranjería
y el
procedimiento sancionador y la
coordinación de los poderes públicos.
Evolución de la normativa española de extranjería
Tradicionalmente,
España ha sido un país de
emigración, por lo que la
producción legislativa se ha centrado
en este ámbito, mientras que la legislación relativa a la extranjería era
fragmentaria. El primer intento de paliar esto se dio con la Ley Orgánica 7/1985,
de
1 de julio, sobre Derechos y
Libertades de los extranjeros, que fue fuertemente criticada[1]
por su tratamiento policial del fenómeno migratorio, su regulación
restrictiva en materia de derechos de los extranjeros y la deficiente
técnica legal que mostraba. España, que iba a ingresar pronto en la entonces
Comunidad Europea, trataba de evitar convertirse en puerta de entrada al
continente: algunas organizaciones sociales denunciaron que se trataba de la
norma más dura de Europa[2]
. La Ley fue objeto de recurso de inconstitucionalidad, resuelto por la
Sentencia del
Tribunal Constitucional 115/1987,
de
7 de julio, que anuló varios preceptos
de la norma y marcó un cambio de la doctrina constitucional en materia de
extranjería hacia una línea más progresista. Las deficiencias de la Ley y la
transformación del
fenómeno migratorio en España a
finales de los
años 1980 y en los
años 1990 mostró la necesidad de una
nueva ley adaptada a las circunstancias.
La reforma se produjo
finalmente por la Ley Orgánica 4/2000,
que es la que, tras experimentar diversas modificaciones, está en vigor en
la actualidad. Esta Ley supuso un cambio importante, al introducir políticas
de integración[3]
, ampliar los derechos de los inmigrantes y establecer un principio general
de igualdad con los españoles. No obstante, una cincuentena de
ONGs agrupadas en la plataforma
Papeles para todos y todas. Ningún ser humano es ilegal, entre las que
se encontraban
ACSUR-Las Segovias o
Asociación Pro Derechos Humanos,
criticaron que, aunque existían mejoras tímidas, en conjunto se empeoraba la
situación de los inmigrantes, especialmente de los indocumentados[4]
. La ley fue aprobada por todos los grupos parlamentarios salvo el
Partido Popular, de centro-derecha,
que gobernaba en minoría y retiró su apoyo durante el trámite legislativo[5]
: alegaba que no se adecuaba a los acuerdos de
Schengen y Tampere, que podría
producir un "efecto
llamada" y la entrada masiva de inmigrantes y que no estaba
prevista una partida
presupuestaria suficiente.
Posteriormente, tras las
elecciones generales que dieron
mayoría absoluta al Partido Popular, se realizó una reforma sustancial de la
norma, apoyada por el PP,
Coalición Canaria y
Convergència i Unió[6]
, que volvió en muchos supuestos a las soluciones de la ley de 1985, por lo
que se habla de "contrarreforma"[7]
. En un informe del
Consejo General del Poder Judicial
sobre el anteproyecto de la norma, catorce de sus veinte miembros lo
consideraron un "retroceso"[8]
.
Jaime Mayor Oreja,
Ministro del Interior, defendió la
reforma afirmando que garantizaba los derechos y libertades de los
inmigrantes y se adecuaba a la normativa y la práctica en el seno de la
Unión Europea[9]
.
El Reglamento de la nueva
Ley de Extranjería fue adoptado por Real Decreto 864/2001,
de
20 de julio, en sustitución del
anterior, de
1996. Trece de sus artículos fueron
anulados por el
Tribunal Supremo en su sentencia de
20 de marzo de
2003, por violación el
principio de legalidad. En ese mismo
año
2003, en que se dictó la sentencia, la
Ley fue reformada dos veces. La primera, por la LO 11/2003,
de
29 de septiembre, que afectó
fundamentalmente a la expulsión y estableció la conmutación de
penas de prisión de hasta seis años
por la expulsión. La segunda, por la LO 14/2003,
de
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