El nombre de Hipatia significa
la más grande. La leyenda de Hipatia de Alejandría nos muestra a una
joven, virgen y bella, matemática y filósofa, cuya muerte violenta marca
un punto de inflexión entre la cultura del razonamiento griego y el
oscurantismo del mundo medieval. Como ocurre con todas las biografías de
los matemáticos (y matemáticas) de la antigüedad, se sabe muy poco de su
vida, y de su obra se conoce sólo una pequeña parte.
Fue recordada como una gran maestra y admirada por la magnitud de sus
conocimientos. Era considerada como el mejor matemático vivo del mundo
greco-romano. En la época de la Ilustración, Toland y Voltaire,
utilizaron su figura como expresión de la irracionalidad del fanatismo
religioso, y en el Romanticismo la recrearon como la encarnación del
espíritu de Platón y el cuerpo de Afrodita. Pero toda esta notoriedad ha
hecho que se pierdan de vista sus logros intelectuales y su auténtica
biografía. Enseñó Matemáticas, Astronomía y Filosofía, escribió un
trabajo titulado “El Canón Astronómico”, comentó las grandes obras de la
matemática griega como la “Aritmética” de Diofanto, “Las Cónicas” de
Apolonio, el libro III del “Almagesto” de Tolomeo, probablemente
comentara junto a su padre, los “Elementos” de
Euclides y el resto del “Almagesto”. Construyó instrumentos
científicos como el astrolabio y el hidroscopio.
Vivió durante la época del Imperio Romano en Alejandría1,
aunque por su formación podemos considerar que era griega, por la
ubicación de Alejandría, egipcia y por la época, romana2.
El padre de Hipatia, Teón, fue también un ilustre matemático y astrónomo
cuya vida está asociada al Museo3
, del que puede haber sido el último director. Se sabe de él por dos
eclipses, uno de Sol y otro de Luna que tuvieron lugar durante el
reinado de Teodosio I.
De ella se ha dicho: "Hipatia es la primera mujer de ciencia cuya
vida está bien documentada". “Aunque la mayoría de sus escritos se han
perdido existen numerosas referencias a ellos”. "Fue la última
científica pagana del mundo antiguo, y su muerte coincidió con los
últimos años del Imperio romano". "Ha llegado a simbolizar el fin de la
ciencia antigua"
[1].
Hipatia: Su vida
No se conoce cuando
nació Hipatia pero se sabe que murió en marzo del 415. Sobre su año de
nacimiento se barajan tres posibles fechas, todas ellas aproximadas,
según se estime que en el momento de su muerte fuese una mujer mayor,
madura o joven. Así, Dzielska
[3], encuentra razonables los argumentos de Malalas, autor bizantino
del siglo VI, que considera que Hipatia era en la época de su muerte una
mujer mayor, una palará, lo que situaría su nacimiento hacia el 350 o
355. Un argumento a favor de esa fecha es que su discípulo Sinesio, que
recibió lecciones hacia el 393 con unos veinte años, escribió cartas
mostrando gran admiración hacia su maestra, difícil de imaginar si
hubieran tenido una edad parecida. Por otro lado, Waithe
[15] recoge de Hoche, autor del siglo XIX, como fecha probable el
año 375 (o 370 [1; 13; 14]) pues en la época de su muerte se habla de
ella como de una mujer bella, y considera que ese calificativo no
tendría lugar si hubiera tenido más de 40 años. Considera que Hipatia
fue directora de la Escuela Neoplatónica con 25 o 30 años, y que Sinesio
tendría sólo cinco años menos que ella. Kingsley
[9] considera la fecha del 390 pues estima que murió joven.
Teón supervisó la educación de su hija y, con un espíritu especialmente
abierto para su época, permitió que desarrollara sus dotes excepcionales
y se convirtiera en una astrónoma, filósofa y matemática. Quiso que
fuese un ser humano perfecto por lo que vigiló la educación de su mente
y de su cuerpo. Este entrenamiento consiguió su objetivo ya que la
belleza de Hipatia y su talento fueron legendarios . Se dice que fue
superior a su padre, especialmente en la observación de los astros.
Después de haber recibido enseñanza en filosofía y matemáticas de los
profesores del Museo, Hipatia viajó por Italia y Atenas. Parece ser que
en Atenas siguió los cursos de la Escuela Filosófica dirigida por
Temistius, Plutarco el Joven y por su hija Asclepigenia. Se dedicó, al
volver a Alejandría, a enseñar Matemáticas, Astronomía, Filosofía y
Mecánica a personas de todas las religiones. Estaba bien considerada
tanto en la comunidad cristiana como en la suya propia. Ocupó la cátedra
de Filosofía de Plotino. Su casa se convirtió en un centro intelectual.
Adquirió el sobrenombre de la Filósofa. Venían estudiantes de Europa,
Asia y África a escuchar sus enseñanzas sobre la Aritmética de Diofanto.
Era amiga y consejera de Orestes, el prefecto del Imperio Romano de
Oriente.
Fue respetada como una eminente profesora, carismática incluso. Las
enseñanzas de Hipatia corresponderían a explicar las doctrinas de
Plotino y de Iamblichus, un platonismo con estrecha relación con el
neopitagorismo. En esta tradición las matemáticas formaban parte de la
formación filosófica .
Muchas personas eminentes iban a sus clases y seguían sus doctrinas. Se
conocen varios de sus discípulos, siendo el más importante Sinesio de
Cirene, filósofo y cristiano, de familia ilustre, que llegó a ser
nombrado Obispo de Temópolis. Algunos autores establecen un paralelismo
entre la figura de Sócrates y su discípulo Platón, y de la de Hipatia y
su discípulo Sinesio. Pero Sinesio murió dos años antes que ella, lo que
impidió que pudiera, como homenaje póstumo, divulgar su obra y su
pensamiento. Se conocen siete cartas de Sinesio dirigidas a Hipatia.
También, en otras cartas, Sinesio la menciona y la evoca en estos
términos
[8]: “Hemos visto, hemos oído a aquella que preside los misterios
sagrados de la filosofía. Es santa y querida por la divinidad”, “...
madre, hermana, maestra, benefactora mía en todo, y todo lo que para mí
tienen valor en dichos y hechos”. “He perdido ... lo que es lo más
importante, tu alma divinísima, lo único que yo esperé que se mantuviera
firme para superar los sinsabores de la fortuna y los embates del
destino”. “Saluda cariñosamente a la muy venerable filósofa, la
predilecta de la divinidad, y a ese feliz grupo que disfruta de su
divina voz y más que a nadie, al santísimo padre Teotecno, y a mi
compañero...”. Otros discípulos fueron: Herculino, Olimpo, Teotecno,
Gayo...
En Historia Eclesiástica, 7.13, de Sócrates Escolástico, escrita 120
años después de la muerte de Hipatia, puede leerse [8;
13]: “Había una mujer en Alejandría llamada Hipatia, hija del
filósofo Teón que tuvo tales logros en literatura y en ciencia como para
sobrepasar a todos los filósofos de su tiempo. Siguiendo la escuela de
Platón y de Plotino, explicaba los principios de la filosofía a sus
oyentes, algunos de los cuales venían de muy lejos para oír sus
lecciones. Debido a su autocontrol y distinción que había adquirido en
el cultivo de su mente, ella aparecía en público en presencia de
magistrados”. Entre Hipatia y los iniciados habría una relación de
afecto, familiaridad y compromiso que no existiría con los otros
alumnos. El miedo de sus discípulos debido a los acontecimientos
violentos de la época no ayudaron a que éstos rescataran su figura y su
obra después de su muerte.
El dato mejor conocido en la vida de Hipatia es su muerte. Según la
polémica planteada sobre la fecha de su nacimiento podría tener,
entonces, 25, 45 o 60 años. Pagana, científica y personaje político
influyente, su situación fue cada vez más peligrosa en Alejandría. En el
412 el patriarca
Cirilo, cristiano fanático, persiguió a los judíos. El gobierno de
Alejandría era disputado entre el Prefecto de Roma, Orestes, y el
Patriarca de Alejandría, Cirilo. Dos campos se oponían violentamente con
distintos intereses: el orden antiguo, simbolizado por el gobernador
Orestes, defensor del imperio greco-romano y de la emergente comunidad
judía; y el poder cristiano en expansión conducido por Cirilo, que se
apoyaba en el nacionalismo egipcio, en el malestar social y en las masas
oprimidas de esclavos y de no ciudadanos. Todos ellos se dejaban
convertir a la nueva religión. Hipatia no quiso convertirse al
cristianismo. En la cuaresma, en marzo del 415, acusada de ejercer sobre
Orestes una influencia contraria a Cirilo, fue asesinada. Un grupo de
cristianos, exaltados, la encontraron en el centro de Alejandría, "la
arrancaron de su carruaje; la dejaron totalmente desnuda; le tasajearon
la piel y las carnes, hasta que el aliento dejó su cuerpo;
descuartizaron su cuerpo ..." [1]. Para algunos autores [8] fue víctima
del conflicto entre el poder civil de Orestes y el eclesiástico de
Cirilo, más que una confrontación entre paganismo y cristianismo, idea
que surgió posteriormente entre los pensadores ilustrados, como Voltaire
y Toland.
Los asesinos de Hipatia no fueron castigados. Orestes, prefecto romano
de Egipto, antiguo alumno y viejo amigo de Hipatia, informó a Roma para
que se iniciara una investigación, que fue pospuesta repetidas veces.
Con Hipatia desapareció el pensamiento matemático griego que emergerá de
nuevo un milenio más tarde durante el Renacimiento.
Hipatia: Su obra
Según el Suda, Hipatia
es autora de tres trabajos: un comentario a la Aritmética de Diofanto de
Alejandría, el Canón Astronómico y un comentario a las Secciones Conicas
de Apolonio de Perga.
En el comentario sobre la Aritmética de Diofanto mostraba que la
aritmética es más que cálculo, lo que según Sócrates Escolástico [15],
contribuyó a que tal trabajo fuera conservado. Los comentarios de
Hipatia incluían nuevos problemas y distintas soluciones que fueron
incorporadas a los manuscritos diofánticos [1]. Otra aportación fue
demostrar la generalidad e indeterminación del problema por sustitución
de valores numéricos desconocidos que no están relacionados y que no son
múltiplos, potencias, raíces cuadradas o fracciones de los originales.
El historiador P. Tannery [2, 15] sugiere que todos los manuscritos
existentes conocidos derivan de una fuente común, y que esa fuente es el
Comentario de Hipatia. Considera que el comentario y la copia de Hipatia
es la más antigua de las conservadas de la Aritmética de Diofanto, (este
comentario se refiere a los seis primeros libros). Supone que sobrevivió
un ejemplar, al que llama ?, copiado por Miguel Psellus, filósofo
bizantino del siglo XI, copia que se pierde después de la caída de
Constantinopla. Supone que una segunda copia fue hecha entre los siglos
VIII y IX, que también se pierde, pero antes fue copiada en el siglo
XIII, y que a través de sus sucesivas copias, ha llegado a nosotros una
del siglo XVI que se conserva en el Parisinus 2379.
Escribió un tratado Sobre la geometría de las Cónicas de Apolonio. El
texto de Hipatia es una vulgarización del texto de Apolonio sobre las
secciones cónicas. Con su muerte las secciones cónicas cayeron en el
olvido hasta el siglo XVII.
Su padre, Teón, fue un prolífico escritor de “Comentarios”. Han
sobrevivido varios de sus trabajos matemáticos, como la revisión de los
Elementos de
Euclides, y la revisión de El Data y La Óptica también de Euclides.
Esta edición de los Elementos es la base de casi todas las siguientes
ediciones de ese libro [1; 15], es la versión de referencia hasta
finales del siglo XIX. Es probable que Hipatia colaborara con él en
dicha mejora y revisión, pues Hipatia es mencionada por su padre como su
discípula y asociada, y juntos escribieron un tratado sobre la obra
matemática de
Euclides.
Otras de las obras de Teón son los trece libros de comentarios del
Almagesto de Tolomeo, y dos al Manual de Tablas de Talauma: El Gran
Comentario y El pequeño comentario. El comentario de Teón del Almagesto
ha sido impreso en varias ediciones. Teón se refiere a Hipatia en el
libro tercero del Almagesto de Tolomeo como que ella hizo una edición
revisada: paravagoostheísees. Dice así: “Comentario de Teón de
Alejandría al tercer libro del Sistema Matemático de Tolomeo. Edición
controlada por la filósofa Hipatia, mi hija” [13]. Las palabras de Teón
admiten diferentes interpretaciones, desde que sólo revisó el comentario
a este libro III, a que, mientras el padre elaboró el comentario, ella
realizó la edición corregida del libro [13]. Se han buscado [12]
diferencias lingüísticas entre ese libro III y el resto de los libros,
lo que lleva a concluir que Hipatia hizo, con toda probabilidad, nuevas
aportaciones tales como el pasaje de la división por sexagesimales al
final de dicho libro III. Otros autores sugieren que al no poder
distinguir entre el trabajo de Teón y el de Hipatia, quizás, revisaron
conjuntamente todo, o que Hipatia completó el de Teón una vez
finalizado, incluso cuando éste ya había muerto. No se descarta que el
trabajo de Hipatia no se reduzca a ese libro III sino que fuese una
colaboración continuada.
Parece ser que Hipatia mantuvo la tesis del heliocentrismo contra el
geocentrismo. Los comentarios al libro III del Almagesto se consideran
de gran importancia pues es fácil que Copérnico tuviera conocimiento de
ellos y este conocimiento pudiera haber influido en la “Revolución
Copernicana”, pues el único ejemplar del libro III se conservaba en
Florencia en la biblioteca de los Médicis, en el Medici 28.18, y
Copérnico estuvo en Florencia estudiando textos astronómicos griegos, y
especialmente la obra de Tolomeo. La importancia de estos comentarios
radica en que, cuando Teón comentó el Almagesto, Hipatia observó que la
obra de Tolomeo daba lugar a numerosas conclusiones matemáticas, de las
que su padre no se había dado cuenta. Hipatia calculó los valores
matemáticos de los acontecimientos celestes descritos por Tolomeo. Las
Tablas o Canón Astronómico serían el resultado de ello. El Canon
Astronómico, tablas que elaboró Hipatia para el estudio de los
movimientos de los astros, puede que formase parte de esa obra, pero
también puede haber constituido una obra original independiente [1, 4].
Gracias a su correspondencia con Sinesio de Cirene tenemos noticias de
otras de sus contribuciones científicas, por ejemplo la invención de un
buen número de aparatos. En la
Carta 160 dirigida
por Sinesio a Peonio, un militar que gustaba de la ciencia, dice que le
envía como regalo un astrolabio de plata. Dice [8]: “Procede para estas
demostraciones de un modo seguro, porque usa como auxiliares a la
geometría y a la aritmética a las que no sería impropio considerar como
un modelo fijo de verdad. Te daré un regalo que es más agradable para mi
dártelo que para ti recibirlo. Es un trabajo concebido por mi mismo,
añadiendo todo lo que ella, mi más reverenciada maestra colaboró
conmigo, y fue ejecutado por las manos más habilidosas que hay en
nuestro país en la artesanía de la plata”. Se puede inferir que la
teoría del astrolabio y los detalles de su construcción pasaran de
Tolomeo, vía Teón a Hipatia, y de ésta a su discípulo Sinesio.
En la Carta 15, Sinesio le pide a Hipatia un hidroscopio. La verdadera
naturaleza de ese hidroscopio nos es desconocida, pero en dicha carta
Sinesio lo describe con todo detalle, y justifica su petición por su
mala salud, luego pretendía utilizarlo para pesar o medir la fluidez de
los líquidos, lo que tendría aplicaciones médicas. “Me encuentro tan
sumamente mal de salud que necesito un hidroscopio. ... será posible
contar las incisiones que son las que dan a conocer el peso” [8]. Hay
autores que suponen que es una clepsidra o reloj de agua, otros como
Fermat que es un hidrómetro o un densímetro, según se piense que medía
volúmenes o pesos del agua. Otros instrumentos atribuidos por algunos
autores a Hipatia son un planisferio [14] y un aparato para destilar
agua [4].
Hipatia:
Bibliografía
[1]. ALIC, M. (1991): El
legado de Hipatia. Historia de las mujeres desde la Antigüedad hasta
fines del siglo XIX. Siglo veintiuno editores. Madrid. pp. 58 - 63.
[2]. DEAKIN, M. A. B. (1994): Hypatia and Her Mathematics. The American
Mathematical Monthly. 101. 3. 234 - 243.
[3]. DZIELSKA, M. (1996): Hypatia of Alexandria. F. Lyra. Massachusetts.

[4]. EYCHENNE, E. (1993): Mathematiciennes: des inconnues parmi
d’autres... Brochure de l’IREM de Besançon.
[5]. FIGUEIRAS, L.; MOLERO, M.; SALVADOR, A.; ZUASTI, N. (1998): Género
y Matemáticas. Editorial Síntesis. Madrid. pp. 115-124.
[6]. FIGUEIRAS, L.; MOLERO, M.; SALVADOR, A.; ZUASTI, N. (1998): El
juego de Ada. Matemáticas en las Matemáticas. Proyecto Sur de Ediciones,
S. L. Granada. pp. 39 - 51.
[7]. FITZGERALD, A. (1926): The Letters of Synesius of Cirene. Oxford
University Press
.
[8]. GONZÁLEZ, A (2002): Hipatia. Ediciones del Orto.
[9]. KINGSLEY, CH.
(1857): Hypatia or new foes with an old face. Leipzip.
[10]. MATAIX, S. (1999): Matemática es nombre de mujer. Editorial Rubes.
Madrid.
[11]. RIST, J. M. (1965): Hypatia. Phoenix 19. 214 - 225.
[12]. ROME, A. (1926): Le troisiéme livre des commentaires sur
l’Almageste par Théon el Hypatia. Ann. Soc. Sci. Bruxelles 46.
[13]. SOLSONA, N. (1997): Mujeres Científicas de todos los tiempos.
Talasa Ed. Madrid. pp. 26 - 32.
[14]. TEE, G. J. (1983):
The Pioneering Women Mathematicians. The Mathematical Intelligencer. 5,
nº 4. 27-36.
[15]. WAITHE, M. E. (1987): Hypatia of Alexandria. A History of Women
Philosophers. 1/600 BC-500 AD. 169 - 195.
[16]
http://www-groups.dcs.st-and.ac.uk/~history/Mathematicians/Hypatia.htmlhttp://www.nodo50.org/arevolucionaria/articulos3/Hipatia.htm
http://www.scottlan.edu/Iriddle/women/hypatia
http://www.bib.uc3m/nogales/csagan.html
NOTAS:
[1] Alejandría era un centro intelectual y comercial en el delta del
Nilo y el lugar donde se conservó la cultura griega. Era una ciudad
cosmopolita habitada por una población de origen griego, el grupo más
importante, y por egipcios, romanos, judíos y, en menor cantidad, etnias
árabes, sirias y persas [16]. Fue durante siglos la metrópoli
intelectual y cultural del mundo. La creó Alejandro Magno, que planeó
que fuese la ciudad mejor del mundo, y muchos opinan que lo consiguió.
Después de la muerte de Alejandro, hacia el año 306 a. C. su imperio se
dividió. Tolomeo I heredó Egipto y Alejandría fue la capital de su
reino. En Alejandría, Tolomeo fundó una escuela, o instituto, la primera
universidad en el sentido que hoy le damos, conocida como el Museo. Como
profesores de esta escuela hizo llamar a sabios de primera línea. En el
año 30 a. C el suicidio de Cleopatra permitió que el Imperio Romano
ocupara Egipto, aunque Alejandría mantuvo su tradición intelectual de
herencia griega. Como los romanos tenían voluntad de expansión,
adoptaron las técnicas convenientes para dicha difusión, y las
matemáticas griegas no eran útiles desde ese punto de vista, por lo que
no fueron apreciadas.

[2] Durante el Imperio Romano se puede considerar que había tres niveles
distintos de instrucción: el superior, con conocimientos de matemáticas,
literatura y oratoria, propio de la elite de las ciudades, donde tanto
hombres como mujeres tenían un alto grado de formación, lo que
contribuía a la cohesión en tan basto imperio; el segundo, con
conocimientos aritméticos y alfabetización que permitían trabajar en
asuntos administrativos y el tercero formado por la población rural y
urbana. La mujer estaba sometida a la autoridad paterna o del marido.
Adquiría derechos por herencia o por divorcio, pero bajo la tutela del
estado que restringía sus derechos públicos. Sin educación y sin
independencia económica era difícil materializar sus eventuales
aspiraciones intelectuales [5]. En este contexto, Hipatia es una
excepción, favorecida por la rara liberalidad de su padre.
[3] El Museo era una institución dedicada a la investigación y la
enseñanza, fundada por Tolomeo, general de Alejandro Magno, con más de
cien profesores, dos bibliotecas: una interna con 400.000 volúmenes
“compuestos”, es decir, con obras de diferentes autores, y 90.000
volúmenes “simples”, con textos de un solo autor; y otra externa o de
Serapeo, con unos 43.000 volúmenes [16], un zoológico, jardines
botánicos, observatorio y salas de disección. El Museo de Alejandría
tenía siete siglos cuando nació Hipatia.
En el Museo trabajaron importantes matemáticos:
Euclides (330? - 270? a. C.) fue probablemente el primer gran
matemático de esta institución. De su vida se sabe tan poco que no se
conoce su lugar de nacimiento, aunque se le llama
Euclides de Alejandría, pues trabajó allí enseñando matemáticas.
Arquímedes de Siracusa (287 - 212 a. C.) pudo haber estudiado algún
tiempo en Alejandría con los discípulos de
Euclides. Apolonio (262? - 180? a. C.). Eratóstenes de Cirene (284?
- 192? a. C.) que desempeñó en Alejandría el cargo de bibliotecario, y a
esa época se debe su estimación del diámetro de la Tierra. Diofanto de
Alejandría (325 - 409), vivió y trabajó en Alejandría, escribió su
Aritmética hacia el año 250 por la que se le ha llamado “padre del
álgebra”, y Pappus de Alejandría (300 - 350) que también trabajó allí.

[4] El historiador Damascio de Damasco, 100 años después de la muerte de
Hipatia, considerado el último filósofo de la Escuela de Atenas,
escribió: “... de naturaleza más noble que su padre, no se conformó con
el saber que viene de las matemáticas, en las que había sido instruida
por él, sino que se dedicó a las otras ciencias filosóficas con mucha
entrega” [16]. La calificación de “noble” de Damascio se explica por el
sentido que da Platón a la condición de nobleza, como propia de “una
persona de buena memoria, tenaz y amante de toda clase de trabajo”. Dice
también: “... el resto de la ciudad la amaba y la obsequiaba grandemente
y era normal que fueran a buscarla los jefes cada vez que se hacían
cargo de las cuestiones públicas”.
[5] Algunos autores
relacionan esta conexión entre la Filosofía y la Matemática considerando
que la naturaleza de la Matemática es abstracta, y de ella derivan las
ideas de las cosas materiales. Así, la Geometría, que tiene su origen en
la medida de la Tierra, transciende este inicio, y en Los Elementos, se
entra de lleno en el mundo de las ideas. Entonces la Matemática puede
ser vista como el paradigma de la trascendencia de lo material de lo que
trata el platonismo.
[6] En esta época el cristianismo se instituyó como la religión oficial
del Imperio Romano. Recordemos que en el 380 Teodosio abrazó la fe
cristiana y redactó el edicto de Tesalónica en el que instaba a todo el
pueblo a hacer lo mismo. En el año 390, Teófilo, obispo de Alejandría,
hizo destruir o convertir los templos helénicos paganos. En el 395 se
separó el Imperio de Occidente, con capital en Roma, del de Oriente, con
capital en Constantinopla. El emperador Justiniano, el 529, cerró la
Escuela Neoplatónica.
[7] “Comentario” viene a significar una edición, una copia de la obra,
en ocasiones comentada y corregida, más extensa que el original.
Recordemos que la famosa anotación de Fermat, que da lugar a la
Conjetura de Fermat, fue hecha en el margen de la Aritmética de Diofanto.
En muchas ocasiones sólo han llegado a nosotros traducciones y copias de
traducciones de estos comentarios, que permitieron la transmisión de
obras y de autores que de no haber sido así hoy estarían completamente
desaparecidos. |